Me fui de shopping con unas amigas, y de repente, vi de lejos a mi novio con una chica, ¡iban abrazados! Él le daba besos en la cabeza, entonces decidí armarle un problemón. Cuando le reclamé, la chica empezó a reírse. No me aguanté más, le embarré en la cara un helado que yo iba comiendo; nos agarramos de los pelos. En eso, la mamá de mi novio se acercó para separarnos y gritó: “¡Es su hermana!”. Me quería morir.
SINDEL.
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